miércoles, 30 de mayo de 2012

Dos.

Elena era sencillamente feliz, ella había dejado atrás una no muy feliz vida al cambiarse de instituto. Pero conocer a aquellas chicas fue algo que deseaba arrodillarse ante alguien para agradecerlerselo pero, ¿a quién?
Continuó sirviendo comida en la comunión pero sus dos nuevas amigas de vez en cuando la ayudaban cogiendole la bandeja o detalles así. Elena terminó por fin cuando casi todo el mundo se hubo marchado. De camino a casa en el autobús pensó en lo que le había ocurrido, practicamente le habían caido dos ángeles del cielo. Uno era rubio y de pelo rizado, de ojos castaños y cara bonita, un cuerpazo increíble y amable desde el primer momento. Otro era moreno, de pelo generalmente liso, ojos castaños también, una adorable y bonita sonrisa y al igual que Ainhoa, un cuerpazo flipante.
Llegó a su casa, lo habitual. Su padre trabajando en su despacho, su madre poniendo lavadoras, su hermano en su cuarto, su otro hermano en la ducha y el otro... no sé donde. Se dirigió a su cuarto y se cambió. Se tumbó en su cama, cerró los ojos y hasta mañana a las ocho. {Eh! He hecho una rima!} Y así fue, a las ocho del Domingo le sonó el despertador, tenía que ponerse a estudiar o suspendería y eso no se lo podía permitir. Se sentó en el escritorio y comenzó a estudiar. {¡Qué estresante es estudiar a las ocho de la mañana!}. Cuando casi hubo terminado eran las doce y acababa de levantarse de la silla de su habitación para mirar el motivo de la vibración de su móvil. Un mensaje. El número no lo conocía.
"Hola Elena! Oye te apetece quedar? Ya sé que es Domingo pero así te contamos como van las cosas en el instituto y nos conocemos mejor. Lu y Ainhoa. "
Tras la mañana que llevaba le vendría bien quedar con aquellas dos chicas, o de lo contrario le saldría historia por las orejas. De pronto, la canción de Twilight de Cover Drive la sacó de nuevo de sus más profundos sentimientos. Era su teléfono, alguien le llamaba.
- ¿Si?
- ¡Hola!
-  Hola - dijo Elena alegremente.
- Oye cariño tengo un poquito de prisa ¿te viene bien a las 17:00 en la fuente de la plaza?
- Por supuesto, este móvil ¿de quien es?
- Es de Ainhoa pero ella está hablando por el fijo.
- De acuerdo, adiós Lucía.
- Llámame Lu, Elenita un besito.
- Otro para ti.
Colgaron ambas. Se notaba que se habían caído bien desde el primer momento porque se hablaban como si fuesen amigas desde hacen mil años, o al menos esa impresión le dió a Elena. Recogió su habitación y se puse unos shorts amarillos con una blusa blanca. Bajó al salón y sus hermanos se encargaron de entretenerle el día. Lo bueno de ser tantos es que la casa es más bien un circo.

lunes, 28 de mayo de 2012

Uno.

Yo paso de prólogos, voy a empezar desde el principio.
Todo empezó con una mañana soleada de Sábado, Elena se vestía para asistir a una comunión. Sabía perfectamente que allí no conocería a nadie. Bueno en realidad es que, ella no era una invitada, sólo se había ofrecido de camarera para el banquete porque necesitaba ropa urgente, y como ella bien sabía; "Para presumir hay que sufrir". Se sonrió a sí misma en el reflejo del espejo. Se cepillo bien su coleta rubia* y se limpió el traje que tenía que llevar. Con dieciséis años y tenía que trabajar para comprarse ropa...
 * Sí, estoy admitiendo que soy rubia.
Salió de su casa y no se molestó en decir nada porque todos dormían y por lo tanto se tendría que ir en autobús. Claro, tres hermanos mayores, dos padres y ninguno puede hacerle ni un regalo por su cumpleaños, ni llevarla a su "trabajo." ni nada de nada. Elena suspiró profundamente.
El autobús la dejó en el restaurante en unos cuarenta minutos, y menos mal porque ya le estaba poniendo nerviosa la señora que se había sentado a su lado. Bueno, era el momento, la gente estaba empezando a llegar y ella tendría que comenzar a servir. Cogió una bandeja y se fue acercando a las señoras que vestían elegantemente pero una voz masculina le habló por detrás:
- ¡Eh tú! Sirveme una Coca-Cola ¡Ya! - dijo exigentemente.
Elena se giró en redondo y tragándose su orgullo dijo con voz dulce:
- ¿Con hielo o sin hielo?
- ¡Con hielo! Pero corre.
Y con su enorme mano empujó a la camarera haciéndola caer al suelo torpemente.
- Oh Dios Mío, Pablo ¡¿Qué has hecho?! - la voz dulce de una chica joven corrió ha ayudar a Elena.
- No te preocupes, estoy bien. - decía ella con una enorme herida en la rodilla sangrante.
- Vamos te acompañaré al baño, y tú ya puedes pedirle disculpas a esta pobre chica.
- Lo.. lo siento - parecía avergonzado -.
Elena no esta enfadada, solo le dolía bastante la rodilla que había clavado en el suelo. Así que se dejó llevar por aquella preciosa muchacha que la estaba ayudando.
Una vez en los servicios se presentó:
- Gracias, soy Elena y tengo dos pies izquierdos.
- Ja,ja,ja, no te preocupes, soy Ainhoa y no tienes dos pies izquierdos, el manazas de mi amigo te ha empujado.
Elena sonrió, aquella chica le caía realmente bien.
- ¿En qué centro estudias? - dijo Ainhoa.
- Pues me acabo de cambiar, me voy al Santo Domingo
- ¡¿En serio?! ¡Yo estoy en ese instituto! Y por la apariencia diría que tienes...dieciséis años-
- Correcto. - sonreí.
- Genial, estaremos juntas. Me caes muy bien Elena, he venido aquí con una amiga y me vuelvo con otra más.
Como di alguien nos hubiese oído la cabeza de otra chica morena, alta y de ojos oscuros asomó por la puerta.
- Elena te presento a mi amiga Lucía; Lu, esta es Elena, Pablo la ha tirado al suelo y se ha hecho sangre.
- Siento la torpeza de mi hermano, encantada. - dijo Lucía.
- No te preocupes, yo también soy muy torpe. - respondió Elena.
- Lu, Elena se viene a nuestro instituto el año que viene.
- ¿En serio? ¡Eso es genial!
Elena mostró una sonrisa sincera, aquellas chicas eran geniales y ella tenía una suerte increíble, ademas de ser torpe a más no poder.

sábado, 26 de mayo de 2012

Cómo no perder una amistad. ♥

Cómo no perder una amistad. #1
Ingredientes:
3 vasos de cariño.
1 cucharada de sonrisas.
2 fuentes de amor.
5 kg. de optimismo
6 sacos de besos
Pasos:
Vierte los tres vasos de cariño en una olla y cocínalos a fuego lento, déjalo a fuego lento para toda la vida, entre tanto, echa la cucharada de sonrisas en las fuentes de amor y remuévelo todo junto en la olla. Cocina aparte los besos de los seis sacos junto con los cinco kg. de optimismo en la freidora y cuando esté listo, juntálo con todos los demas ingredientes en la olla. Si el plato es exitoso habrá para todas aquellas personas que desees con locura.

Cómo no perder una amistad. #2
Para no perder una amistad nunca, solo tienes que cuidarla. Para cuidarla debes mimar y dar cariño a tus amigos/as, demuéstrales que son importantes para ti. Tener un amigo es como tener un tesoro. El más valioso de todos. No se puede vivir sin amigos. Lo digo como experiencia. Yo, no puedo vivir sin ellas. Aunque tengo muchos amigos no hay ninguno/a que quiera más que a ellas. A mis dos niñas. Las mejores del mundo. Simplemente perfectas.