miércoles, 15 de agosto de 2012

Quince.

Elena no conocía a aquel chico que parecía sentir algo por su amiga. Pero no tenía tiempo para pensar en ello. La clase de teatro que le estaba dando la Señorita Nolan era realmente interesante. A Elena le gustaba el teatro pero nunca se había presentado a nada. Más de una vez, sus primos habían organizado en Navidad una pequeña representación en la que no tenía más remedio que participar, pero nunca había llegado a más de eso.
- Haber, ayer, me informaron de que el profesorado quiere que se haga un teatro para la fiesta de Principio de Curso. No os voy a dar el  lujo de decidir si participar. Yo misma elegiré al azar, puesto que siempre se presentan las mismas personas y quiero conocer nuevos talentos.
Los alumnos comenzaron a hablar entre quejas interrumpiendo a la profesora.
- Es justo. - se limitó a decir Lucía.
El sonido de unos golpes en la mesa del profesor hicieron que el murmullo cesase.
- Mario Ramírez, Fernando Moreno, Sara García, Miriam Gutierrez, Claudia López, Lucía Castillo, Pedro González... y Elena Fernández.
Lucía se giró y contenta por participiar le guiñó el ojo a su amiga.
- Vosotros participareis, en la lista del corcho están los personajes que representareis. Podéis marcharos. Elena y  Lucía, quedaos aquí.
Elena cada vez estaba más nerviosa. Ella no quería actuar.
- Profesora Nolan... yo no sé actuar. - dijo cuando ya estaba junto a la profesora.
- Señorita Fernández, el objetivo de elegir al azar a los actores, es descubrir nuevos talentos. Y yo creo en usted.
Aquella frase emocionó a Elena.
- Usted tiene el papel protagonista y, como he visto que hay complicidad entre ambas, Lucía tendrá el papel co-protagonista y la ayudará a preparárselo todo. Y ahora, marchénse a clase. - terminó por decir.

En la clase de Historia, Ainhoa le había guardado sitio a sus amigas en la última fila pero no entendía porque tardaban tanto. La gente empezaba a llegar y no podría guardarles el sitio para siempre. La prueba de ello estaba en aquel chico que se había sentado en uno de los sitios justo en el momento en el que las chicas entraban por la puerta. Al ver que sólo había un sitio junto a Ainhoa, Lu le murmuró algo a Elena justo antes de dirigirse hasta la primera fila y sentarse en el sitio libre que había junto a Dani.
- Hola. - susurró Elena.
- Hola. - dijo Ainhoa sin apartar la vista de Dani y Lu.
- ¿Te ocurre algo? - preguntó la chica intentando buscar lo que fuere que mirase su amiga.
- ¿Estos dos se conocen de algo? - señaló a la pareja de la primera fila, que no dejaban de coquetear.
Elena buscó con la mirada e intentó averiguar la impresión de Ainhoa con respecto a la pareja que harían. Lo cierto es que, pese a lo monos que eran, la mayor de las tres amigas parecía molesta.
Elena decidió no contestar.
La clase transcurría de forma aburrida para la última fila, aunque no se podría decir lo mismo de la primera fila. La puerta sonó y la secretaria del instituto entró en clase.
- Hay una llamada para una alumna. Elena Fernández.
La chica extrañada, salió del aula ante la atenta mirada de sus amigos y siguió a la secretaria hasta el teléfono.

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