Elena cogió el portátil grande, metió el DVD y colocó el ordenador en un pequeño baúl, de manera que vieran bien la pantalla desde el colchón. Entre tanto, sus dos amigas miraban el móvil.
- Tías, que fuerte. Estoy en la web del colegio.
- ¿Y?
- Que están haciendo obras en toda el área de la E.S.O. y no podemos asistir a clase.
- ¡Genial!
Ainhoa seguía revisando la noticia en su móvil atónita.
- Bueno callaros que empieza la...
El teléfono de Lucía interrumpió la frase de Elena. Era Mario. La chica lo bloqueó sin cogerlo. Sus dos amigas cruzaron las miradas pero decidieron mantenerse en silencio.
- ¿Cuál habéis puesto? -preguntó la joven morena.
- La proposi...- el mismo teléfono volvió a interrumpir a la chica, ella se acercó y miró el móvil.
Conocía el número, el mismo que aquel chico, una tarde le apuntó en un papel. Salió de la habitación ante la mirada atónita de sus amigas.
- Eh no, Elena, devuélmelo.
Pero ya había contestado
- Hola Mario.
- Hola ¿Elena?
- Sí, ¿Qué tal grandullón?
- Bien, ¿Y tú pequeñaja?
- Bien.
La chica miró a su amiga mientras sostenía el teléfono. Parecía preocupada.
- Eh... ¿Puedo hablar con Lucía?
- Mmm... ¿Contraseña?
- No me hagas decirla... - suplicó él.
- ¿Con-tra-se-ña? - insistía ella mientras ponía el altavoz sin que él lo supiera.
- Veo Pokemón cuando no tengo nada que hacer.
Las tres chicas estallaron en risas y carcajadas.
- Pasadme ya a Lu, pesadas.
- Vale... Un beso guapetón. - terminó de decir Elena mientras le tendía el teléfono a su amiga.
Ella se levantó y salió de la habitación.
- Tía.
- Dime. - decía Ainhoa.
- Tienen que salir. Pegan un montón.
Su amiga rió.
Pasó un rato y estuvieron hablando tranquilamente hasta que la puerta de la habitación se abrió y apareció Lucia sonriendo mientras se mordía el labio. Caminó en silencio hasta su sitio y se quedó callada ahí.
Sus dos amigas la miraban fijamente en silencio. Cuando por fin se dió cuenta.
- ¿Qué miráis?
- ¿Qué te ha dicho?
- Hemos quedado mañana.
- Uh... Una cita.
- No es una cita. - dijo cortante. - ¿Lo es?
- ¡Sí! - dijeron las dos chicas al unísono.
- Joder, por fin. - dijo Elena. - Estáis coladitos el uno por el otro. Lo poco que os conocéis y se os nota un montón.
Se había sonrojado.
- Mañana comemos juntos así que vosotras podéis iros por ahí sin mí.
Las chicas decidieron ver la película y ya hablar del tema mañana. En poco tiempo Ainhoa y Lucía cayeron en un profundo sueño. Elena cogió la sábana y las arropó para que no pillasen frío. Subió a la litera de arriba y, en poco tiempo se quedó también ella dormida. Por poco tiempo. Últimamente no dormía nada. Dió vueltas hasta que dieron las seis de la mañana, se levantó y se dirigió a la cocina. Tenía que darle tiempo a prepararlo todo para sus amigas.
Me encanta, es, perfecto, maravillo, esplendoroso, increiblemente y jodidamente perfecto!
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