domingo, 10 de junio de 2012

Cuatro.

Llegó hasta la plaza exhausta y saludó con la mano a sus dos amigas.
 - Perdonad chicas, espero no haberos hecho esperar es que allí me encontré a un chico y...
 Ainhoa y Lucía se miraron, e interrumpiendo a Elena, dijeron al unísono:
- ¿¡Un chico!? Cuenta cuenta cuenta ¡Cuenta!
Las tres amigas rieron. Elena les contó la historia.
- Diecinueve años no es tanto, solo os llevais cuatro años.
- Ya, solo es que me sorprendió un poco que yo le cayese tan bien.
 Ainhoa y Lucía intercambiaron miradas y abrazaron a su amiga.
 - Bueno, ¿lista para conocer nuestro instituto? - preguntó Lu.
- Pues no sé... Sólo quedan dos días para que terminen las vacaciones de verano y no quiero que me vaya tan mal como en el otro instituto. -dijo Elena.
- Elena, con nosotras, no te va a pasar nada. Para eso estamos las amigas ¿no?
Elena sonrió.
- ¿Os venís a mi piscina? - sugirió Lu de pronto.
- Vale, llevo el bañador que me he comprado esta mañana en el bolso. - dijo Ainhoa. - No, yo no tengo bañador, lo siento. - respondió Elena.
- No te preocupes, te compraremos uno por el camino.
Ainhoa agarró a Elena del brazo y se levantaron del bar en el que estaban dejando la cuenta sobre la mesa. Se dirigieron a casa de Lucía y se fueron parando en todas las tiendas que encontraron. Al llegar a casa de Lucía cada una se puso un biquini y se dirigieron a la piscina, cuando se iban a bañar sonó el timbre.
- Podeis ir metiendoos, yo abro. - dijo Lucía.
 - No te preocupes Lu, te esperamos. - sugirió Ainhoa.
 Elena asintió sonriente. Tras unos minutos, Lu apareció con un chico al lado.
 - Pablo, esta es Elena, Elena este es Pablo.
- Encantado. - dijo el chico.
- Igualmente. - dijo Elena.
 - A Ainhoa ya la conoces.
- Hola. - dijo Ainhoa sonriente dándole dos besos.
- ¿Te quedas a comer? Mis padres no están. 
- Claro, voy a por mi bañador a mi casa y aviso a mi madre.
 Y así Pablo desapareció por la puerta justo antes de que Ainhoa soltase un largo suspiro.
- Elena, Pablo es el vecino de Lu y la mejor persona que conozco.
 - ¡Eh! Y nosotras ¿Qué? - se quejó Lucía.
 - Después de vosotras, claro. - dijo Ainhoa sonrojándose. - Voy a por refrescos. En cuanto Ainhoa salió del jardín:
 - ¿Le gusta? - preguntó Elena.
Lu se limitó a asentir en cuanto vió a Pablo aparecer de nuevo por la puerta, esta vez con una toalla, un bañador puesto y una bolsa de deporte colgada detrás. Definitivamente es guapo.

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