jueves, 19 de julio de 2012
Diez
Primer día de clase.
En casa de Elena todo eran problemas.
*No sé que ponerme* La chica miró el reloj. ¡Iba a llegar tarde! Engulló la primera y última galleta que tenía como desayuno y subió mientras continuaba pensando qué ponerse. Se decidió por unos pantalones cortos blancos y una blusa rosa. Se dirigió al cuarto de baño.
- ¡Date prisa que voy a llegar tarde! - le gritó a quien quiera que estuviese dentro del baño.
Bajó las escaleras a toda prisa con sus sandalias nuevas. Como siempre su torpeza la entretuvo unos minutos más con un resbalón que la hizo perder el equilibrio en mitad de las escaleras, pero tenía demasiada prisa, así que mantuvo su cuerpo en pie, y continuó bajando. Entró en el baño del primer piso y se cepilló el pelo. Volvió a subir y en el baño de arriba, por fin libre, se lavó. Bajó de nuevo, cogió las llaves, su mochila y corrió por la calle hasta llegar a su nuevo instituto. No había nadie fuera. Pero había coches. Miró el reloj. *¡Mierda! Llego 10 minutos tarde!* pensó. Ainhoa y Lucía habían previsto que llegaría tarde así que le mandaron un mensaje con unas instrucciones para llegar a su clase. Elena las siguió y llegó tras cinco minutos más a la clase que le correspondía. Por primera vez en toda la mañana se paró y respiró hondo. Se peinó con los dedos el pelo y llamó a la puerta.
- ¿Se puede? - preguntó la chica tímidamente.
Toda la clase se giró y la miró como si fuera una extraña, todos menos Lu y Ainhoa que sonreían cariñosamente y parecían haberle guardado un sitio junto a ellas.
- Claro adelante, ¿Señorita Fernández?
- Sí. ¿Dónde me siento?
- Allí al lado de Lucía.
- Gracias - dijo Elena timidamente.
Elena se acercó a sus amigas y saludó en voz baja, las dos chicas le sonrieron y le pasaron una nota.
Sabíamos que ibas a llegar tarde.
La chica rió para sus adentros y atendió al tutor durante el resto de la mañana. El profesor explicó durante horas los materiales que iban a necesitar, también les dijo que tras el recreo, todos los profesores que iban a dar clase durante el resto del curso iban a pasarse por el aula para explicarles a sus alumnos como iban a llevar sus clases. Los alumnos ya sabían de que iba todo, por lo que Elena se sentía un poco desorientada.
La campana del recreo sonó y las tres amigas se juntaron para bajar a la cafetería, había comida gratis por ser el primer día.
- Bueno Elena, es el último curso. Que sepas que nos alegramos muchísimo de que te vayas a graduar con nosotras. Vamos a sentarnos allí. ¿Sabeis qué estuve ayer con Dani? Mi amigo de la playa ya os he hablado de él.
Lucía y Elena se miraron. ¿Qué narices le pasaba a Ainhoa? No paraba de hablar.
- ¡Eh! ¿De que os reís? - dijo con mueca de enfado.
- ¿Se puede saber por que no paras de hablar? - dijo Lu.
- ¡Es una sorpresa!
El asombro de las dos amigas se convirtió en risas. Después se abrazarón y terminaron de almorzar.
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