martes, 31 de julio de 2012

Trece.

Ainhoa bailaba contenta entre sus amigas de clase, pero de pronto se sentía sedienta. Caminó hasta la mesa de refrescos. La gente bailaba y reía, mientras ella se abría paso. Llegar a coger una Coca-Cola parecía Misión imposible.
Por fin se acercaba, ya lo veía, estaba cerca, hasta que...
- Eh... Hola... Ai...A...
- Ainhoa. Soy Ainhoa.
La chica mostró una dulce sonrisa a aquel chico que no conocía. ¿Cómo podía no conocer a alguien en su propia fiesta?
- Yo so...soy... Da... Dan... Dani.
- Encantada, perdona pero necesito un refresco- Hizo un gesto para que se apartase y pudiera coger su deseada Coca-Cola-.
Cuando se giró de nuevo  el chico había desaparecido. Ni si quiera había podido mirarle, tenía tanta sed que ni sabía con quién había hablado. Se encogió de hombros y caminó hasta el baño.
A lo lejos pareció divisar a alguien conocido. Salto entre la gente y se dió cuenta de que era su novio. Salió corriendo, pasando entre la gente. El chico la acogió entre sus brazos cuando su chica saltó sobre él y le besó como di llevasen años sin verse.
- Vamos a salir anda.
El joven alto, cogió a Ainhoa de la mano y la sacó al jardín delantero.
Al otro lado del jardín Lucía y Mario conversaban.
- Olvidemos lo que ha pasado...- decía el chico.
- Sí.- contestaba la chica mientras se secaba las lágrimas - Ella no debe saber que me lo has contado.
Mario observaba a su acompañante con tristeza, él no debería haber dicho nada, pero se le había escapado.
Elena volvió a salir al jardín y vió a su amiga secarse las lágrimas.
- ¡Lu! ¿Qué te pasa?
La afectada levantó la cabeza y miró fijamente a su amiga a los ojos. Inmediatamente supo lo que ocurría.
- Se lo has contado. - dijo con voz débil, mirando a su amigo.
El chico intentó retener las lágrimas con todas sus fuerzas.
- Lo siento. Pero...
- No ha sido culpa suya, se lo he sonsacado yo. - le interrumpió Lucía.
- Lucía, esperaba el momento para contaroslo... - dijo Elena mientras llorando abrazaba a su amiga.
- Eh, ¿Qué ocurre aquí?
Ainhoa llegó de la mano de Pablo.
- Me mudo. Me mudo a Valencia. Sé que acabo de llegar a este instituto pero mi padre dice mi padre, que le han ofrecido allí un trabajo mejor. Además tenemos amigos allí y...
- Ese no es motivo para abandonarnos, abandonar a tu familia, tu casa, tus amigas... - dijo Ainhoa sollonzando y diciendo la última palabras en un susurro casi inaudible. La chica salió corriendo del jardín.
- ¡Ainhoa espera!
- No, Elena, ¡Déjame!
Cuando la chica  hubo entrado.
- Lu, será mejor que vayamos con ella.
Y así sus amigos dejaron sola a Elena con Mario.
- Todo esto es culpa mía. - dijo el chico.
Elena sacudió la cabeza.
- No, en algún momento lo tenían que saber.
La chica, se dejó caer junto a Mario y se acurrucó en su hombro.
- Al menos te visitaremos.
- Sí y os podré enseñar mi nueva casa.
- Todo será distinto. - dijo entonces él. Acto seguido, besó a su triste amiga en le mejilla.

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