domingo, 15 de julio de 2012
Siete
Ainhoa no queria decirle a nadie lo que le paso con Pablo, y es que no estaba muy segura de si Lu sentia algo por ese chico que esperaba que fuese algo mas que su amigo. En su cama tumbada boca arriba contemplaba el techo de su habitación deseando una y otra vez volver a Pablo. Suspiraba recordando aquel maravilloso beso. En otro lado de la ciudad Elena se preparaba para quedar con su nuevo amigo. Se puso sus shorts blancos con una camiseta de rayas grises y azul marino.
En su casa, Lucía hablaba con Pablo. Quien de acuerdo con Ainhoa preferia no decir nada aún.
Entre tanto un chico feliz esperaba sentado en un banco a que una chica que acababa de conocer llegara.
- ¿Si? - Mario contestó a la llamada telefónica que provocó la vibración de su movil.
- Mario...
- ¿Que quieres? - dijo de la forma mas desagradable posible.
- Por favor escuchame, lo que hice fue un error.
- Adiós.
Mario colgó el teléfono y saludó a Elena que acababa de llegar.
- ¿Estás bien? Te noto enfadado...
- No tranquila estoy bien. Te he traido un regalo.
Mario saco de el bolsillo un sobre en papel de regalo.
- Pero yo... Yo no te he traido nada.
El chico rió.
- No te preocupes solo es un agradecimiento por curarme la rodilla y por haber venido.
Elena abrio el sobre y de él sacó un bonito colgante de un corazon de plata con una cadena del mismo material.
- Oh.. Gracias.
La chica abrazó a Mario y en un arrebato de cariño le dió un beso en la mejilla.
- Eres un sol. - dijo recogiendose el pelo mientras el chico sonrojado le ponia el colgante.
- No sé si tienes algo pensado para hacer pero me gustaria enseñarte un lugar.
Mario asintió y se dejó llevar por Elena que le cogió de la mano y le dirigió hacia un lugar muy especial para ella.
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